Humor
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Adviento

Un año más estamos en el umbral del Adviento. Vamos a inaugurar con su primer domingo un nuevo Año Litúrgico y un nuevo ciclo de lecturas dominicales, el ciclo A. Y todos pensamos lo mismo: ¡cómo pasa el tiempo!. Tenemos aún frescos los recuerdos de las navidades pasadas y ya estamos a punto de celebrar las de este año… La vida se nos escapa… Es por ello que el Adviento es un tiempo tan propicio pues me dice: “para un momento; deja de vivir la vida tan deprisa y escucha el latido de Dios en ti. ¿Qué haces con tu vida, con estos años que te han sido dados?. ¿Quién eres realmente?. ¿Tiene tu vida un sentido, o es un absurdo que deseas que pase pronto para reposar tu angustia en el sueño de la nada?”….

El Adviento nos despierta. Con la voz atronadora de Juan el Bautista me dice que nunca en la vida has estado solo y que tus pasos van acompañados por las huellas de Dios, aunque a veces no las veas porque vas distraído, o porque estás triste y te encierras en tu dolor sin querer ver nada más, o porque tu visión realista y descarnada de la vida te hace ser empírico y no prestas atención a lo más “real” de ti mismo: tu alma, o porque… Si Dios viene a nuestro mundo, a las personas que habitan en él, a cada una de ellas en concreto con su historia y sus problemas es porque nunca se ha apartado de ellas. Su encarnación y nacimiento no es otra cosa que el deseo del Señor de que le sintamos más cerca… De que le sientas más cerca porque El viene por ti y para ti… Es algo tan grande que para digerirlo necesitamos un tiempo y una preparación; reflexión, oración y silencio… Eso es el Adviento… Esto debe ser MI Adviento.

Desde Guatemala, donde estamos reunidos durante estos días un grupo de mercedarios para reflexionar sobre la formación de nuestros jóvenes formandos, observo que se prepara con alegría la Navidad. En muchos pueblos y hasta en aldeas pequeñas los guatemaltecos preparan en sus iglesias, grandes o pequeñas, sus adornos: telas de colores, bolas incluso globos; así como sus Nacimientos… y ensayan con ilusión sus villancicos que cantarán delante de todos el día del festival de Navidad. Las luces de colores asoman también  por las fachadas de las casas y decoran las calles…Imagino que en Barcelona, dejando al margen las extravagancias de algunos, también. Pero la pregunta es ¿preparamos nuestras almas del mismo modo que empezamos a  engalanar nuestras casas y calles?. El Adviento es la “herramienta” que nos guía en esta tarea, ¿cómo?…. 

1º: desde la disposición interior: querer preparar bien la Navidad; querer vivir un Adviento de verdad, profundo e intenso. 

2º. No tener miedo al silencio y arriesgarse a hacer desde él oración. 

3º. Cuidar la devoción a la virgen María. El Adviento es el tiempo mariano por excelencia. En él acompañamos a la Virgen en su gestación del Verbo y nos identificamos con ella. Dejemos que sea nuestra guía. 

4º. Vivir la rica liturgia de estos días: la Misa con sus lecturas (el Adviento nos invita a vivir la Misa diaria también), la corona de Adviento, el belén navideño con su bendición en familia, el árbol de navidad y la explicación de su significado a los más pequeños,… 5º. Compartir con los más pobres lo que eres y tienes. 

6º. Participar de las actividades formativas parroquiales: charlas, retiros, salidas, videoforums,… 

7º Lo que tú quieras añadir en beneficio de tu alma, por ejemplo una buena confesión sacramental que renueve tu vida con el poder de la gracia de Dios…

Te garantizo que si haces este esfuerzo por vivir el Adviento, el Señor no te va a dejar solo; la Virgen también te ayudará y experimentarás una Navidad distinta que dará calor espiritual a tu vida, mejorando tu relación con quienes te rodean pues cuando mejoras tu relación con Dios, mejora tu relación contigo mismo y con los demás. ¡Haz la prueba! y prepara con cuidado TU Adviento…   

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